El Blue Hole es de esos toboganes que sorprenden de principio a fin.
Entras en un túnel cerrado donde la mezcla de oscuridad y luces de colores crea un ambiente súper envolvente.
El descenso se hace en flotador, lo que lo vuelve más estable y cómodo — perfecto para ir relajado mientras te dejas llevar por las curvas y los cambios de escenario que dan un toque especial a esta atracción.
¡Te entran ganas de repetir justo después!







